Una hoja de ruta para la ciberseguridad mundial

ciberseguridad mundial¿Es posible definir una hoja de ruta compartida para potenciar la ciberseguridad mundial? ¿En qué pilares debe asentarse? ¿Somos conscientes de lo que implica nuestra ciberseguridad?

Los riesgos de ciberataques se na convertido en un problema a escala mundial, y los protagonistas son cada vez más sofisticados y organizados. Esto requiere nuevas capacidades informáticas y una inteligencia artificial más poderosa. Y elementos como el Internet de las Cosas abren este mundo a nuevas posibilidades.

Hoy hablamos de… ciberseguridad y su organización a nivel mundial.

La industria de la ciberseguridad mueve presupuestos considerables ya. Se estima que las cifras estarían entre 70.000 y 80.000 millones de $ al año, y en 2020 esta cantidad podría multiplicarse casi por tres.

El auge de dispositivos móviles y wearables contectados a la red, la expansión de robots y sistemas de inteligencia artificial, unido a máquinas del llamado deep learning hace que este reto sea aún mayor. Y las pérdidas siguen siendo considerables.

Para ilustrar este tema, en Emprende con Recursos hemos acudido a un informe elaborado recientemente por la Fundación Bankinter bajo el título: “Ciberseguridad, un desafío mundial”.

El informe destaca, en primer lugar, los riesgos derivados en este tema: ciberataques contra dispositivos conectados (desde coches autónomos a marcapasos), ciberguerra internacional, exposición pública de información privada (en datos sensibles como salud o finanzas), el robo de la identidad digital (incluida la financiera), los bioataques (contra la propia persona) y la vigilancia masiva de los gobiernos.

Con el siempre preocupante trasfondo de privacidad versus seguridad.

Lo realmente relevante del documento sobre ciberseguridad es que fija una interesante hoja de ruta con diez propuestas que definimos a continuación:

1- Reducir los costes globales del cibercrimen.

Creación de un protocolo común de actuación y diseño de un plan específico para aminorar el impacto e identificar a los responsables.

2- Promover desde el diseño la seguridad y la privacidad en el software.

Marcar estándares claros de seguridad a través de entidades internacionales. Para ello, se insta a probar la seguridad de los productos antes de salir al mercado.

3- Generalizar la autenticación de doble factor

Con foco en la industria financiera, los pagos digitales y las transacciones internacionales.

4- Educar a los ciudadanos en ciberseguridad básica.

Campañas de concienciación global e involucraría a todos los agentes del ecosistema.

5- Concienciar al consumidor digital de la seguridad.

Se insta a crear una entidad “ciber” inspirada en la Organización Mundial de la Salud para educar y evitar prácticas de riesgo.

6- Proteger los datos nacionales.

Cooperación con organizaciones internacionales de tecnologías de comunicación e información (ICT) y grandes empresas. Los estados necesitan comprender los límites digitales de su información.

7- Exigir responsabilidad penal a los responsables de sotfware inseguro.

Establecer estándares legales en cuanto a seguridad del software, impulsados por una autoridad para la ciberseguridad creada bajo norma parlamentaria de cada país, junto con la industria, la red académica y las entidades de estandarización. A la par, se necesitan métricas y parámetros concretos para determinar con rigor su un software es realmente seguro.

8- Avanzar hacia un software de calidad.

Uno de los desafíos sería lograr una “estabilidad” en la industria del software para estandarizar requisitos y especificaciones sobre su calidad.

9- Impulsar una estrategia de ciberseguridad global.

Liderada por la ONU junto a servicios de seguridad internacionales que garanticen la confianza de usuarios, empresas y gobiernos.

10- Colaboración público-privada.

Adicionalmente, el informe aporta un espacio de predicciones temporales para cuatro escenarios y agentes específicos: Hogar, Ciudadano, Techin, Trabajo.

Nos fijaremos en los comentarios propuestos en 2020:

  • En cuanto a Hogar: IoT hará que estemos más conectados y menos seguros (hecho irreversible)
  • En cuanto a Ciudadano: La capacidad para hacer seguras las transacciones electrónicas informadas, sabiendo que la transacción es segura y que la información de identificación persona (PII) será tratada de forma adecuada. Se señala también la paridad entre vida real y vida digital e incluso la aparición de formación específica desde el colegio en estos temas.
  • Si analizamos Techin: Incremento significativo de normativas y mínimos obligados para las empresas. Aparición de los primeros organismos internacionales. Verificaciones anuales de diseño del software.
  • En cuanto al Trabajo: Aparecerán los primeros grupos de práctica jurídica sobre el tema. La industria tecnológica priorizará la seguridad en el desarrollo del software.

Una excelente forma de comenzar a concienciarnos globalmente sobre un tema al que aún se le presta poca atención más allá de los robos de información de algunas empresas en los últimos meses. La ciberseguridad debe formar parte ya de nuestra vida cotidiana y profesional.

Pablo Blasco Bocigas – Director de Intrendia

Una hoja de ruta para la ciberseguridad mundial

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *